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Fernando Mato, Ph.D. en Telecomunicaciones de laUniversidad de Vigo (España), tiene más de 20 años de experiencia como docente, investigador, consultor y directivo, participando en numerosos proyectos de investigación y desarrollo tecnológico.

 

Ha ocupado puestos de responsabilidad en importantes proyectos de desarrollo en la Unión Europea. Actualmente, vinculado a la Universidad de Cuenca como Prometeo, lidera dos importantes proyectos de investigación en el ámbito sísmico. En paralelo a su trabajo, este experto emprende otro desafío importante: crear un modelo integral que permita a la universidad ecuatoriana ser reconocida internacionalmente y convertirse en un agente de cambio para el desarrollo del país.

“La universidad tradicional ecuatoriana ha tenido un enfoque docente a lo largo de décadas, pero la universidad a nivel internacional se entiende como una institución generadora de conocimiento”, define el experto Prometeo. El “Modelo de Generación y Gestión del Conocimiento”, como lo ha denominado, es una propuesta integradora que pretende dar respuesta a los retos planteados por el país y responder tanto a la proyección internacional de la educación superior como alcanzar los objetivos del Plan Nacional del Buen Vivir. Su fin es contribuir a la articulación de las políticas del Estado, buscar sinergias con las universidades, tradicionales y de nueva creación, además de servir de motor al cambio de la matriz productiva.

El modelo establece líneas estratégicas como soporte integrador de políticas institucionales sobre los ejes de pregrado, posgrado, investigación, gestión y vinculación con la colectividad. “Hay que articular todas las variables para encontrar una solución integral al complejo proceso de transformación que está viviendo Ecuador”, señala Mato, “el modelo se enfoca en resolver el problema en tres direcciones”.

El primer factor es proyectar internacionalmente a la universidad tradicional ecuatoriana. El investigador señala que el problema radica en que, actualmente, no hay universidades nacionales que aparezcan en los rankings mundiales de excelencia. Para propiciar esta proyección “lo que hemos planteado es un modelo que persigue la excelencia académica, fortaleciendo la imagen de marca del pregrado y creando el soporte necesario para la institucionalización e internacionalización del posgrado y de la investigación… el modelo se apoya en un perfil de docente-investigador, por eso se habla de generación de conocimiento y no solo de investigación”, la intención es que el conocimiento generado se transfiera a los estudiantes, pero también a la sociedad y a la matriz productiva.

El segundo es constituir a la universidad como motor para el cambio de la matriz productiva. “Debemos emprender una creación ordenada de departamentos de investigación que cimenten la investigación disciplinar”, es decir que los centros de investigación, desarrollo e innovación se conformen multidisciplinarmente bajo un plan macro que dirija a la academia y sector productivo hacia objetivos comunes de desarrollo; “el concepto de centro de investigación, desarrollo e innovación planteado aquí es totalmente novedoso, pensado y adaptado a las necesidades actuales del país”.

El tercer punto contemplado en el modelo es la articulación de la “triple hélice”: universidad, empresa y Estado. El experto explica que la cooperación academia-matriz productiva debe estar engranada con las políticas estatales para ser efectiva: “por un lado está el Estado, que tiene un proyecto de país que necesita de la academia, por otro lado está la academia que necesita del apoyo del Estado para hacer realidad el cambio de la sociedad”. Comenta que las políticas emprendidas por las autoridades universitarias y estatales deben fomentar el acercamiento de los tres actores para permitir un mayor flujo de generación y transferencia del conocimiento.

Mato comenta que plantear un cambio a un nivel profundo sobre la forma de entender la universidad implica varias dificultades, “el reto principal se encuentra en que cada universidad tiene su esquema propio de funcionamiento que no debe pararse sino transitar hacia un nuevo modelo…, por otro lado, es necesario involucrarse en la realidad universitaria y en el marco actual de proyecto de país que vive Ecuador para poder encontrar una solución integral”. En este sentido, “resulta habitual encontrarse en distintos foros académicos con propuestas de solución parciales y al mismo tiempo contrapuestas, poco viables por tratarse de soluciones copy/paste a problemas que poco o nada tienen que ver con el problema que aquí se necesita resolver”. Aclara que al ser un investigador español, ajeno al contexto ecuatoriano, este reto representó para él un importante desafío, lo que le llevó a un estudio en profundidad sobre la situación actual de la educación superior en Ecuador, sobre las políticas estatales, las nuevas universidades y el proyecto de país emprendido desde el Plan Nacional del Buen Vivir.

El modelo propuesto por este Prometeo fue adoptado por la Universidad de Cuenca el 17 de diciembre de 2013. “Cinco meses después de mi llegada a Ecuador, el Consejo Universitario adoptó por unanimidad mi propuesta como modelo general de universidad”, comenta el investigador, “la Universidad de Cuenca ha entendido su papel a desarrollar como universidad del siglo XXI, firmemente comprometida con los intereses del país y ha adoptado las políticas del modelo articulándolas ya al Plan de Mejoras a 2 años”. Como resultado de este plan, se están conformando departamentos de investigación, una escuela internacional de posgrados para la institucionalización e internacionalización de la formación de cuarto nivel y centros de investigación, desarrollo e innovación orientados al cambio de matriz productiva.

Pero el objetivo alcanzado en la Universidad de Cuenca se proyecta más allá. Mato revela que otras cinco universidades (la Universidad de las Fuerzas Armadas,  la Universidad del Azuay, la Universidad Politécnica Salesiana, la Escuela Politécnica Nacional y la Universidad Técnica de Ambato) se han sumado ya a esta iniciativa. “Estamos trabajando con un grupo de rectores y vicerrectores para establecer un marco de trabajo basado en el modelo propuesto que conduzca a un nuevo espacio de educación superior para Ecuador”, añade, “lo que buscamos es conformar un núcleo con las universidades para trabajar con el Estado políticas de docencia e investigación”. Cuenta que esta iniciativa ha tenido una respuesta muy positiva de las autoridades estatales.

Señala que la clave para el éxito del modelo será la integración de todas las partes que nutren actualmente el sistema de educación superior ecuatoriano. Aclara que si bien se verán ciertos cambios a corto y mediano plazo,  la transformación completa tomará un tiempo más largo: “un proceso de cambio profundo requiere de unos 25 años para posicionar a la universidad a nivel internacional, lograr el cambio de la matriz productiva y entrar en las redes de excelencia en investigación”. “Este país está caminando por ello en el sentido correcto, sentido contrario al impuesto hoy en el mundo por el sistema. Estoy convencido de que Ecuador sí cree en el talento humano”, concluye.

 

Publicación tomada de http://prometeo.educacionsuperior.gob.ec/fernando-mato-la-universidad-del-cambio/