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Lunes, 20 Enero 2020 08:53

Reciclar, trabajar, vivir

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Investigadores, docentes y estudiantes de la Universidad de Cuenca, realizaron un proyecto en alianza con la EMAC, para mejorar las condiciones de vida de los recicladores.

Texto y Fotos: Leydi Romero Romero

 

A Ignacia Nugra, de 65 años de edad, se le escapa de su memoria el tiempo que lleva siendo recicladora, sin embargo, los motivos por los que inició los mantiene intactos: contar con una fuente de ingresos para apoyar a su familia y contribuir a la protección del medio ambiente. Siente que ha cumplido sus objetivos y más…

En el trayecto aprendió sobre lo trascendental de esta actividad, técnicas de clasificación y de protección para su salud, sistemas cooperativistas y sobre todo, el valor del oficio. Todo un conjunto de normas que le han otorgado un modo de vida del que se siente orgullosa, sabe que su trabajo dignifica.

De ese bagaje de conocimientos han sido parte sus 11 compañeros de la Asociación de Recicladores de El Chorro de la parroquia Santa Ana, ubicada a 21 kilómetros del centro de Cuenca.

Juntos son ejemplo de emprendimiento y de que, el querer es poder cuando se trata de aportar al desarrollo social. En el camino han encontrado aliados, como la Universidad de Cuenca que impulsó y ejecutó el proyecto denominado Modelo de Gestión de los Residuos Sólidos enfocados en los Centros de Acopio de Reciclaje del cantón.

Surgió de la necesidad de estandarizar y tecnificar esta labor en la ciudad para brindar mejores condiciones de vida a las personas que se dedican al oficio y se ha identificado que están en los umbrales de la pobreza y pobreza extrema. Fue desarrollado por un grupo multidisciplinario compuesto por docentes, investigadores, estudiantes y profesionales de la Facultad de Ciencias Químicas, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Facultad de Psicología y Facultad de Filosofía; en conjunto con personal técnico de la Empresa de Aseo de Cuenca (EMAC EP).

Para el investigador Santiago Jimbo, es preciso recordar que una de las aristas del estudio fue integrar a la población de recicladores en la dinámica económica global a través del desarrollo de modelos de negocios inclusivos, que entre sus características contribuye a la reducción de la pobreza, genera mayor acceso a oportunidades y hace que los implicados sean generadores de ingresos y ejerzan el derecho a la libertad económica.

“Un pilar fundamental del proyecto fue conocer a la persona que está detrás del reciclaje, entender que su labor beneficia a la sociedad en general”

Santiago Jimbo.

 

 

El proyecto

De acuerdo con el técnico de investigación Santiago Cajamarca, un reciclador primario percibe un ingreso de 125 dólares mensuales, que sumadas a otras carestías, se exponen a condiciones de vulnerabilidad.

La iniciativa estuvo contemplada bajo tres aristas: social, económica y técnica. Entre las acciones se detalla el levantamiento sociodemográfico de los recicladores, con la EMAC realizaron la identificación de los materiales que se recuperan y adicionalmente el estudio estableció la cadena de valores al contar con un mapeo desde los generadores de los residuos sólidos hasta su destino final.

En el ámbito de industrialización se destacan los estudios de rediseño de la planta recicladora de El Chorro, la adquisición de maquinaria, la estandarización de procesos (cómo se debe trabajar en la planta), y el tema de seguridad ocupacional, todo con miras de mejorar la productividad y precautelar la salud de este grupo poblacional.

“La premisa que manejó el grupo de investigación fue cambiar la parte rudimentaria que tenía el reciclaje y mirarlo desde una perspectiva de formalización”, agregó Jimbo, sostuvo además que, para el éxito del proyecto, la participación de la EMAC fue esencial.

El proyecto tuvo como resultado visible la construcción e instalación de una banda de clasificación de materiales en la planta de reciclaje. Para la presidenta de la Asociación de Recicladores de El Chorro, María Nugra, esta nueva herramienta ha permitido a los 12 recicladores optimizar su labor. Ahora pueden separar los residuos de manera más ágil, técnica y ordenada, lo que repercute directamente en un incremento de ingresos y mejoramiento en sus condiciones de vida.

En una mañana de trabajo, María Alegría Villa lleva mandil, mascarilla y guantes; rompe una a una las fundas celestes que han llegado al centro de acopio y vacía el contenido a la banda donde los demás recicladores van separando en grandes bolsos de saquillo los residuos plásticos, papel, cristal, tetrapack, cartón, etc.

Denotan su trabajo en equipo, y es que, este mecanismo les permite mantenerse como asociación y fortalecer el negocio inclusivo.

Al vender el producto las ganancias son divididas por igual y con ello todos aseguran su ingreso económico. “Es la forma en que trabajamos y desde que la universidad y EMAC realizaron el proyecto nos han ayudado enormemente”, dice la presidenta.

En cada jornada esperan que las fundas vengan únicamente con material clasificado, pero eso nunca sucede. “Las personas en casa son inconscientes en temas de reciclaje, les falta mucho por aprender… a diario encontramos desechos fecales de animales, de bebés, productos inorgánicos…”, asegura Villa.

Doña María hace un llamado a la comunidad: “Con nuestro oficio ayudamos al medio ambiente, es digno. Nosotros somos humanos, tenemos alma, por eso les pedimos a las personas que en casa aprendan a reciclar, separando lo orgánico de lo inorgánico, ya que nos llega todo tipo de basura; lo que no debería ocurrir”.

A tomar en cuenta

  • El proyecto se desarrolló dentro de un convenio entre la Universidad de Cuenca y la EMAC-EP. Para su realización se hizo un compromiso de la parte económica y logística entre ambas instituciones.
  • Se trabajó bajo la perspectiva de “negocio inclusivo”, que considera a los recicladores como socios estratégicos de las empresas que usan los residuos reciclados como materia prima.
  • Otro aspecto a resaltar, es romper estereotipos sociales hacia los recicladores. La U. de Cuenca y EMAC EP pretenden visibilizar la importancia de este grupo de la población.
  • El proyecto es resultado de la XVI Convocatoria de la Dirección de Investigación de la Universidad de Cuenca (DIUC), que ganó gracias al apoyo de la EMAC EP.

 

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