LogoPortalservi1.png

MAESTÍA EN EDUCACIÓN SEXUAL (I COHORTE)

OBJETIVOS DEL PROGRAMA
GENERAL
Formar a nivel de posgrado profesionales de excelencia en el área de Educación Sexual que garantice la prestación de servicios y generación de conocimiento científico en la temática de manera integral e interdisciplinaria, contribuyendo así a la ampliación de la democracia y ejercicio de los derechos en materia de Sexualidad


ESPECÍFICOS
•    Proporcionar conocimientos teóricos-conceptuales y metodológicos necesarios para el abordaje de la sexualidad desde un enfoque integral que permita desarrollar y confrontar concepciones, saberes y actitudes.

•    Desarrollar competencias pedagógicas para el diseño y ejecución de programas de educación sexual y consejería desde una perspectiva interdisciplinaria que promueva una educación sexual libre de temores y de respeto frente a la diversidad.

•    Potenciar la capacidad profesional para el diseño, ejecución y evaluación de proyectos de investigación y promoción en educación sexual.

PERFIL DE INGRESO DEL ESTUDIANTE
Licenciados en Ciencias de la Educación, Psicólogos, Médicos, Trabajadores/as sociales y cualquier otra profesión en el campo de la educación o salud. Los aspirantes a la Maestría deben estar en capacidad de comprender los fundamentos científicos de la educación, biología, la psicología y la sociología, las mismas que son entendidas como las ciencias básicas de la sexualidad y educación sexual.

REQUISITOS DE INGRESO DEL ESTUDIANTE
Los aspirantes a matricularse en la Maestría deberán cumplir con los siguientes requisitos:
a)    Presentar una solicitud de admisión al Director de la Maestría en hoja de papel universitario.
b)    Llenar la ficha de inscripción correspondiente.
c)    Presentar su curriculum vitae que incluya copia certificada de título de fin de carrera de tercer nivel obtenido en una universidad que conste en el SNIESE, o en una universidad extranjera siempre que esté debidamente legalizado y conste en la lista de universidades acreditadas por la SENESCYT. Además el estudiante deberá presentar un certificado analítico de notas de grado así como de la nota final con la que obtuvo su título. Adicionalmente podrá presentar cualquier documento que respalde distinciones y méritos académicos (experiencia laboral, cursos, congresos, publicaciones entre otras).   
d)    Presentar una carta de recomendación académica de un profesor del área afín al programa de Maestría de la universidad donde realizó sus estudios de pregrado.
e)    Contar con el aval de una institución en donde el estudiante labore - sean estas escuelas, colegios, centros de salud, ONG´s u otras - , que garantice el desarrollo de actividades prácticas.
f)    En caso de existir auspicio económico institucional, el estudiante deberá presentar una carta de compromiso del representante legal de la institución.
g)    Cancelar el valor de la pre-inscripción de 50 dólares.
h)    Presentarse a una entrevista personal con la Comisión Académica de la Maestría.
i)    Presentarse a una prueba de aptitud.

Cumplidos con estos requisitos, la Comisión Académica de la Maestría procederá a la selección de los estudiantes de acuerdo a los siguientes criterios:
a)    Resultados de la prueba de aptitud.
b)    Documentación presentada: cartas de recomendación y méritos académicos según lo establecido en el Reglamento Académico de la Universidad de Cuenca.
c)    Entrevista personal.

PERFIL DE EGRESO (RESULTADOS DEL APRENDIZAJE)
El/la maestrante en Educación Sexual es un/a profesional que dispone de conocimientos, destrezas y actitudes que le permiten desarrollar actividades en su área; contribuye a mejorar la calidad de vida y aporta al desarrollo de la comunidad y del país en temática de Educación Sexual. Su formación le permitirá:
1.    Contribuir en forma interdisciplinaria, y a su vez desde el área específica de su conocimiento a la conformación y desarrollo de equipos de trabajo que puedan intervenir en la promoción de la salud sexual y salud reproductiva desde la Educación Sexual.
2.    Comprender las características de la sexualidad humana, como el resultado de la interacción de procesos familiares, biológicos, económicos, sociales,  y culturales.
3.     Diseñar e implementar programas de educación sexual desde una perspectiva interdisciplinaria, que promuevan una vivencia de la sexualidad, con un enfoque de  Derechos y de Género.
4.    Diseñar y ejecutar proyectos de investigación e intervención en los lugares de trabajo que contribuyan a disminuir las consecuencias relacionadas a conductas no saludables en el área de la sexualidad y la educación sexual.

REQUISITOS DE GRADUACIÓN
Para la graduación como “MAGÍSTER EN EDUCACIÓN SEXUAL”, cada estudiante deberá aprobar todos los contenidos temáticos dispuestos en los 24 módulos que contemplan los cuatro ejes de formación de la Maestría: Educación, Sexualidad, Educación Sexual e Investigación en Educación Sexual.
El estudiante podrá solicitar la convalidación de asignaturas ya aprobadas en otros cursos de posgrado del mismo nivel o superiores. Para hacer efectivo este derecho, el estudiante deberá cursar su petición de convalidación al momento de presentar su solicitud de admisión en la Maestría. Dicha solicitud será estudiada y resuelta por la Comisión Académica. El sistema de convalidación se regirá a las normas vigentes para el funcionamiento de cursos de posgrado (Artículo 31 Normas de funcionamiento de cursos de posgrado).
Para la graduación el estudiante además deberá presentar y sustentar los resultados de un trabajo de Titulación de acuerdo a los criterios establecidos para el efecto en el Numeral 9 de este documento: “Trabajo de titulación”.
Cumplidos con los requisitos de graduación los estudiantes realizarán en forma personal el trámite para la incorporación.

JUSTIFICACIÓN DEL PROGRAMA
La sexualidad es un componente vital para el desarrollo integral del ser humano, en el que se entrelazan, de manera dinámica, elementos biológicos, psicológicos y sociales, que permiten la formación de la identidad, el bienestar, las relaciones, la afectividad, el placer y la reproducción (Ahmadi, 2010; Formenti, 2005). La sexualidad incluye también un potencial humano de comportamientos específicos que varían de acuerdo a cada etapa de la vida (Tiefer, 1995; Zubarew, 2006). Comprender la sexualidad de esta manera implica una perspectiva amplia de la educación sexual, que debe superar el enfoque tradicional que se limita a proporcionar información en un curso de biología o ciencias sociales, para alcanzar un verdadero desarrollo de actitudes, comportamientos y habilidades, así como una reflexión crítica sobre experiencias personales en el ámbito de las relaciones y la sexualidad (Halstead & Reiss, 2006).
Este enfoque holístico de la sexualidad y la educación sexual ha llevado a que durante las últimas décadas, a nivel mundial, la atención de investigadores, científicos y educadores hacia estos temas haya tenido un incremento considerable que responde, no sólo a la comprensión de la importancia de la sexualidad dentro del desarrollo del ser humano, sino también al reconocimiento de los preocupantes indicadores con respecto a la salud sexual y la salud reproductiva.
De manera específica, en Ecuador los indicadores de salud sexual y reproductiva no han sido alentadores. El inicio de las relaciones sexuales de los adolescentes en promedio es de 15 años (14 años para los varones y 15 años para las mujeres), para los 16 años el 26,3% de los adolescentes ya ha iniciado vida sexual. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Materna e Infantil (ENDEMAIN, 2004, en González, 2010) el índice de embarazo adolescente es del 20%. Como consecuencia, Ecuador se ubica entre uno de los países de la región Sub-andina con la mayor tendencia de fecundidad, es así que de acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Salud Pública, en el Ecuador existe un promedio de 3.3 hijos por mujer, y en estratos más pobres, 5 hijos por mujer (United Nations Population Found, 2011).
De otra parte, el embarazo temprano, la iniciación sexual precoz está directamente relacionada con altos índices de violencia. Es así que, según el informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), 1 de cada 4 mujeres en el Ecuador ha sufrido algún tipo de violencia sexual (INEC, 2012).  En este contexto, en la ciudad de Cuenca, los indicadores no son menos preocupantes. Durante el año 2010 se registró que el 18,31 % de los partos provienen de madres adolescentes de entre 10 y 19 años de edad, entre los cuales existe una mayor prevalencia en la zona rural 22,4% versus 18% en la zona urbana. El 60% de los embarazos no son planificados, hecho que se relaciona con una baja cobertura en planificación familiar, misma que alcanza al 9% de la población.
Dos estudios realizados desde la Universidad de Cuenca dan razón de la realidad con adolescentes escolarizados de la ciudad. De un lado el estudio desarrollado por el Proyecto “Promoción de la Salud Sexual para Adolescentes” del Programa VLIR-IUC, con adolescentes mujeres, pone de evidencia que aproximadamente el 20% de adolescentes ya han iniciado su vida sexual, siendo 14,6 la edad promedio de la primera relación sexual (Espinoza y Vintimilla, 2009). En esta misma línea, el estudio realizado por el Proyecto CERCA (Community Embedded Reproductive Health care for adolescents, 2012), evidenció que el 4,5% de adolescentes inicia su vida sexual a los 13 años, el 6,8% a los 14 años, el 15,2% a los 15 años, el 26,3% a los 16 años, el 37,8% a los 17 años y el 57,1% a los 18 años. Estos datos contrastan con los bajos índices de conocimiento y uso de métodos anticonceptivos, además de los detalles de las condiciones en que se da la iniciación sexual, que por ser negadas o rechazadas, se dan muchas veces en condiciones de desconocimiento, temor, inseguridad y en algunos casos hasta de coerción  (Espinoza y Vintimilla, 2009).
La evidencia de los indicadores de salud sexual y salud reproductiva, contrasta con los permanentes esfuerzos del Estado de promover la aplicación de planes y programas para la  educación sexual. Tal es así que en el año 1998 se creó la Ley de Educación de la Sexualidad y el Amor, y de ella se derivaron los correspondientes Plan Nacional para la Educación Sexual y el Amor (PLANESA) en el año 2000, y el Programa Nacional de Educación Sexual y el Amor (PRONESA) en el año 2003 para su aplicación y posteriormente toda la estructuración en el marco legal y las Políticas de Estado que apuntan hacia un cambio en la salud sexual y salud reproductiva de la población (Ortíz, 2011).
Los datos expuestos llevan inevitablemente a plantear una reflexión crítica y propositiva en la temática de la educación sexual. Consciente de su responsabilidad social, la Universidad de Cuenca, a través del Proyecto “Promoción de la Salud Sexual para Adolescentes” del Programa VLIR-IUC,  ha desarrollado un amplio estudio sobre la educación sexual en el contexto de nuestro cantón. Los estudios realizados abordaron la temática desde los diferentes actores, siendo estos adolescentes, padres de familia y la institución educativa.
El estudio realizado con adolescentes da razón de la demanda de estos por una educación sexual pertinente y oportuna. Los adolescentes cuencanos reconocieron a padres y maestros como la fuente preferida para la educación sexual, sin embargo también indicaron que ni padres ni maestros les proveen de una información clara y precisa sobre el tema, abordándolo en medio de temores y tabúes debido a influencias culturales; además en este estudio se pudo evidenciar la represión constante que viven las mujeres tanto en el medio social como familiar y por tanto la inequidad de género en este tema (Ortiz, Pinos y Jerves, 2011). Directamente en relación con este tema, los resultados de otro estudio, ponen de manifiesto que entre los adolescentes cuencanos existe una marcada tendencia a normalizar y ocultar la violencia, bajo una concepción que culpabiliza a la mujer por cualquier acto de violencia sexual (Pinos, Pinos y Jerves, 2011).
Por su parte, el estudio realizado con padres de familia de adolescentes cuencanos permitió evidenciar que, dentro de los hogares, la educación sexual está aún determinada por fuertes patrones culturales que en muchos casos son un impedimento para una correcta comunicación entre padres e hijos. Frente a las limitaciones que tienen los padres para abordar la educación sexual con sus hijos, ya sea por falta de información de ellos mismos o por dificultades en la comunicación, reportaron que acuden a la institución educativa y a los profesores concretamente como su principal apoyo en esta temática (Jerves et al., 2013).
Complementariamente el estudio de Currículo para la Educación Sexual en los Colegios de la Ciudad  de Cuenca puso de manifiesto que, existe un desfase entre los tres niveles de currículo: macro, meso y micro, de manera que, si bien en nuestro país existe un Marco Legal amplio y completo que no sólo permite sino que establece derechos y responsabilidades claras en el campo de la educación sexual (macro currículo), y que existen políticas claras respecto a la institucionalización de la educación sexual que se evidencian en los planes y programas de las instituciones educativas (meso currículo), sin embargo en el aula de clase o en la comunicación docente-adolescente (micro currículo) estas políticas, planes y programas se diluyen por diversas razones, entre las cuales aparece como principal la falta de formación en el tema por parte de los docentes (Palacios, Ortiz y Jerves, 2011).
Finalmente, algunos estudios respecto a la educación sexual realizados con  docentes, evidencian que ellos no se perciben a sí mismos como educadores sexuales debido a que es un rol que no consideran dentro de sus perfiles (Vavrus, 2009). De igual manera, estudios han evidenciado que los docentes al abordar la temática de la educación sexual han reportado temores y emociones como vergüenza, ansiedad o confusión (Kehily, 2002), incomodidad de afrontar preguntas que a veces involucran su propia sexualidad (Milton, Berne, Peppard, Paltan, Hunt, & Wright, 2001).
Estas situaciones demuestran que los docentes no están preparados para adecuada para asumir  la educación sexual. De la misma manera, estudios relacionados a la implementación de la educación sexual por parte de los docentes, se han centrado en aspectos aislados como creencias, actitudes o conocimientos respecto a la temática (Timmerman, 2009; Sanchez, Sanchez, Amador & Saldivar, 2012) o en factores asociados con el éxito o fracaso de las propuestas educacionales en el tema (Pokhrel, Kulczycky & Shakya, 2006; Lokanc, Cobb, Harrison, & Nelson, 2007). Dentro de las experiencias de formación docente en educación sexual, se ha encontrado resultados positivos en aquellas que consideran el modelo biográfico, es decir de reconocimiento y reconstrucción de la propia sexualidad (Fallas, 2009) y una formación basada en Educación Integral, en talleres intensivos con docentes de todos los niveles para que luego sea reproducido en cascada (Ministerio de Educación de Argentina, 2009).
A nivel local, un estudio desarrollado en la ciudad de Cuenca acerca de las concepciones de los docentes respecto a la educación sexual, también evidenció que los docentes no se sienten debidamente capacitados para afrontar todos los cuestionamientos que se puedan presentar al abordar la temática de la sexualidad con sus estudiantes adolescentes y que la mayoría aborda el tema solamente una vez al año,   dificultando por tanto que los procesos educativos llegaran a cumplir con los objetivos planteados (Manzano & Jerves, en preparación).
Los resultados de estos estudios, si bien dan razón de una realidad contextual que se ve atravesada por diversos factores culturales como el machismo y la consecuente discriminación histórica de que ha sido víctima no sólo la mujer, sino también aquellas personas que salen de la norma socialmente establecida, así como la influencia de enfoques moralistas relacionados con  creencias religiosas, que limitan a la sexualidad al objetivo de la procreación y por tanto al  comportamiento sexual como reservado exclusivamente para las parejas casadas (Hubbard, 1990; Daniluk & Brown, 2008). También es cierto que los resultados de estas investigaciones concuerdan con los resultados de estudios realizados en otros contextos, en donde se ha identificado que la problemática de la educación sexual parte prioritariamente de la falta de una formación integral y de una preparación de los  docentes  para  abordar esta temática (Fallas, 2009; Franco, 2011)  así como la importancia de la formación y actitud del docente en la consecución de los objetivos de un programa de educación sexual (Perera, sf).
En el ámbito normativo a partir del año  2008,  con la Reforma a la Constitución Nacional, se contempla en Ecuador el reconocimiento de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, y entre estos, el de información y educación en ésta área como parte fundamental de los derechos humanos. Así, en el Artículo 66, numeral 9 el Estado reconoce y garantiza el derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, su vida y orientación sexual, para lo cual, el Estado promoverá el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras. En esta misma línea, en el numeral 10  se reconoce y garantiza el derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su salud y vida reproductiva y a decidir cuándo y cuántas hijas e hijos tener (Asamblea Nacional Constituyente, 2008).
Por su parte en el año 2013, la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo del Ecuador (SENPLADES) puso a consideración una actualización de este Plan Nacional de Buen Vivir cuyos objetivos 3 y 4 justifican la importancia de la Educación Sexual. El objetivo 3 que apunta a mejorar la calidad de vida de la población, considera a la salud como instrumento para alcanzar el Buen Vivir, y para ello las políticas de prevención y educación se tornan fundamentales. Este objetivo parte de un diagnóstico previo de las políticas públicas que se han ejercido los últimos seis años y medio, en donde se evidencian logros importantes en el mejoramiento de la calidad de vida de la población; sin embargo, existen problemáticas que siguen siendo preocupantes y que se han vuelto prioritarias en este plan; una de ellas es la elevada tasa de embarazo adolescente. (SENPLADES, 2013).
Finalmente, es importante resaltar que el Estado Ecuatoriano es suscriptor de varios Tratados Internacionales como CEDAW (Committee on the Elimination of Discrimination Against Women, 1984), Belem Do Para (1994), Beijing (1994), Cairo (1995), la Declaración de México (2008), que reconocen a los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos como parte de los derechos humanos y promueven la equidad de género (Notiese, 2001; Declaración de Beijing, 1995).
Los datos dan razón de un lado, de la problemática local y nacional en tema de salud sexual y salud reproductiva así como de la escasa efectividad en la aplicación de programas de educación sexual, que responde, entre otros factores, a la limitada formación de los talentos humanos para abordar la educación sexual de una manera científica, fundamentada, con enfoque de derechos y de género, y de otro lado de la existencia de un marco legal que permite y promueve la educación sexual como un elemento importante en el desarrollo del ser humano.
Frente a lo expuesto, la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca reconoce la necesidad y pertinencia de formar profesionales que puedan atender las necesidades en Educación Sexual con conocimientos científicos, actualizados, sólidos e integrales y desarrolla una propuesta de formación de Cuarto Nivel dirigida a profesionales que cuenten con herramientas necesarias para trabajar en el campo de la Educación sexual, proponiendo el desarrollo de la Maestría en Educación Sexual.

 

FECHAS RELEVANTES
1. Convocatoria pública:                 26 de agosto a 6 de septiembre de 2014
2. Charla informativa                9 de septiembre
3. Inscripciones y recepción de documentación    12 al 26 de septiembre
4. Examen de suficiencia de Inglés         2 de octubre
5. Prueba de admisión                 6 de octubre
6. Emisión de resultados                 13 de octubre
7. Matrículas ordinarias                 18 al 28 de noviembre
8. Matrículas extraordinarias             1 al 12 de diciembre
9. Inicio de clases                 12 de enero de 2015

 

CÓDIGO DEL SENESCYT:
DENOMINACIÓN DEL PROGRAMA: Maestría en Educación Sexual
GRADO ACADÉMICO: Programa de cuarto nivel
TÍTULO QUE OFERTA: Magíster en Educación Sexual
TIPO: Profesionalizante
MODALIDAD DE ESTUDIOS: semipresencial
UNIDAD ACADÉMICA RESPONSABLE: Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación
ÁREA DE CONOCIMIENTO: Pedagogía
SUB ÁREA DE CONOCIMIENTO: Preparación y empleo de profesores. Preparación de profesores
CRÉDITOS DE PLAN DE ESTUDIO: 68
CRÉDITOS DEL TRABAJO DE TITULACIÓN: 10
ORGANISMOS QUE PARTICIPAN EN LA EJECUCIÓN DEL POSTGRADO
SEDE DE ESTUDIO:
FECHA DE APROBACIÓN
En la Facultad (consejo directivo): Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación
en la dirección: av. 12 de abril (ciudadela universitaria)RESOLUCIÓN DEL CES
Nro. de resolución: RPC-SO-21-no.222-2014
Fecha de resolución: 04/junio/2014

 

 

 

 

     

Above Menu Module Position Here

Arriba