Con el objetivo de fortalecer las capacidades de acompañamiento y fomentar el aprendizaje colaborativo, la V cohorte del Programa de Mentorías para Mujeres Científicas – PROMEMCI inició a sus talleres presenciales, espacios diseñados para enriquecer la experiencia tanto de mentores, mentoras y mentorandas que forman parte de esta nueva edición.
Esta primera jornada estuvo dirigida a mentores y mentoras, quienes participaron en un taller facilitado por Cristian Castillo, experto en desarrollo organizacional y gestión pública, con amplia experiencia en liderazgo, acompañamiento estratégico y formación de equipos.

Durante este encuentro se trabajó en torno a la escucha activa como una herramienta fundamental para el proceso de mentoría. A través de ejercicios prácticos y reflexiones compartidas, los participantes exploraron distintos niveles de escucha: la escucha interna, enfocada en reconocer las propias reacciones y perspectivas; la escucha enfocada, orientada a comprender las necesidades y experiencias de la mentoranda; y la escucha sistémica, que permite entender a la persona dentro de su contexto y de las dinámicas que influyen en su desarrollo.
Estas herramientas buscan promover una mentoría más consciente y cercana, donde el acompañamiento parte de la comprensión genuina de las aspiraciones, desafíos y necesidades de las jóvenes investigadoras. Como cierre de la jornada, las mentorandas se integraron a una actividad conjunta con sus mentores y mentoras. Este espacio permitió fortalecer los vínculos entre las duplas de mentoría y generar un primer acercamiento desde la reflexión, la confianza, el reconocimiento mutuo y la escucha constante.
Por su parte, las mentis participaron en un taller enfocado en el aprendizaje colectivo y el valor de las redes de apoyo. A través de dinámicas grupales, reflexionaron sobre la importancia de compartir experiencias, aprender unas de otras y construir comunidad para enfrentar los desafíos de la carrera científica.
Una de las actividades más significativas consistió en la elaboración y lanzamiento de aviones de papel. Más allá de la competencia, el ejercicio invitó a las participantes a observar, intercambiar estrategias y aprender de quienes habían logrado mejores resultados. El mensaje fue claro: cuando el conocimiento se comparte y el apoyo es mutuo, es posible llegar más lejos.

La actividad también simbolizó el espíritu de PROMEMCI: animar a las jóvenes investigadoras a emprender el vuelo en sus trayectorias científicas, confiando en sus capacidades y en la fuerza de una red que las acompaña en cada etapa de su desarrollo.