La carrera de Nutrición y Dietética de la Facultad de Ciencias Médicas desarrolló el panel “Tensiones y desafíos en la construcción de guías alimentarias”, como un espacio de reflexión en el contexto de la Pirámide Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) 2025–2030.
La carrera advierte que esta pirámide es ajena a la realidad sociocultural, económica y productiva de Ecuador. Su validez externa y su aplicabilidad al contexto local son limitadas desde el punto de vista científico; por tanto, pueden resultar culturalmente inadecuadas y socialmente excluyentes.
Se enfatiza que existen riesgos al no incorporar la diversidad alimentaria, territorial y cultural del país, ni los determinantes sociales de la salud, que condicionan el acceso, la disponibilidad y el consumo de alimentos en la población.
Bajo la premisa de que no es posible comer adecuadamente desconociendo los alimentos propios del territorio, emerge la necesidad de adaptar las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABA) al contexto local, puntualizó la investigadora de la Universidad de Cuenca, Victoria Abril.
Añadió que las decisiones nutricionales deben fundamentarse en datos y en el perfil real de la población, pues seguir modelos extranjeros que promueven el consumo de productos ultraprocesados se convierte en un riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas y desequilibrios en la dieta.
Durante el encuentro, la representante de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición (SLAN), Angélica Ochoa, enfatizó que la alimentación es social y cultural, y que las guías son herramientas para la ciudadanía siempre que estén traducidas a lo local; es decir, que su contenido sea pertinente y se transmita mediante mensajes claros y sencillos para una fácil comprensión y uso por parte de la población.
Desde la gestión pública local, el director ejecutivo del Consejo Cantonal de Salud de Cuenca, Alfredo Campoverde, resaltó el trabajo que mantienen con la Facultad de Ciencias Médicas y la importancia de las alianzas estratégicas para generar guías alimentarias efectivas que se traduzcan en acciones concretas. Como ejemplo, citó los mercados saludables y el consumo de productos de temporada, iniciativas que ya están siendo impulsadas.
En la parte final del panel, la directora de la carrera de Nutrición y Dietética, Daniela Vintimilla, recalcó que la universidad tiene la responsabilidad de analizar, cuestionar y proponer soluciones. Adaptar las guías alimentarias, dijo, es una declaración de principios que garantiza que el acto de comer sea el motor de un país más sano, más consciente y profundamente orgulloso de su identidad alimentaria.
