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En la Universidad de Cuenca la formación de los estudiantes trasciende las paredes del aula de clases, ésta se fortalece cuando ponen en práctica sus conocimientos mediante programas de vinculación con la sociedad, que los prepara para el futuro ejercicio profesional.

En el Centro Gerontológico “María Reina de la Paz”, de la parroquia Totoracocha, desde el 2010, tras la firma de un convenio interinstitucional, estudiantes de las carreras de Terapia Física brindan atención diaria a alrededor de 60 adultos mayores, bajo la guía de la fisiatra Angélica Estrella y la doctora Martha Zhindón. La tarea de rehabilitación se ha reforzado con el apoyo de estudiantes de Trabajo Social, Orientación Familiar y Psicología.

Los adultos mayores reciben además talleres de música, teatro, manualidades, y terapia ocupacional. A decir de Zhindón, de esta manera los estudiantes aprenden a través de una práctica directa y vivencial, que les permite desarrollar sentimientos de solidaridad y confianza para su vida profesional.

Para Zhindón, el Centro Gerontólogico ha sido un “lugar de oportunidades para plasmar una serie de ideales respecto a mi carrera. Siempre lo vi como el espacio en el cual podíamos, a través del proceso enseñanza-aprendizaje, servir en la práctica a un grupo de personas  que habían dejado de contar para muchos”.

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La coordinadora del Centro Gerontológico “María Reina de la Paz”, Ana Tapia, considera que gracias al convenio interinstitucional con la Universidad de Cuenca, renovado en el 2016, los adultos mayores reciben atención de calidad y calidez.

Para Paola Orellana, estudiante del quinto ciclo de terapia física, realizar sus prácticas en el Centro va más allá de incrementar sus conocimientos intelectuales, asegura que enriquece su lado emocional, social y ético. “La energía de los adultos mayores es increíble; uno puede estar con algún problema, y compartir experiencias con ellos, me devuelve el ánimo”.

Byron Flores, del séptimo ciclo de terapia física, manifiesta que “la vocación por ayudar a los demás”, en los seis meses que acude al Centro, le ha permitido fortalecer su carácter y ser consciente que la constancia y responsabilidad propia de cada alumno, es el camino para ser un profesional de calidad”.

Manuelita Gutiérrez, de 82 años de edad, asegura que en los estudiantes de la Universidad de Cuenca ve a seres humanos comprometidos e interesados en su salud y la de sus compañeros. Recuerda que hace dos años padeció un fuerte dolor en la espalda y tras la rehabilitación otorgada en el Centro Gerontológico se recuperó. “Ellos -los estudiantes- realizan una muy buena labor, me siento feliz de compartir con ellos”.

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