En sesión solemne, la Universidad de Cuenca realizó el acto de posesión de sus nuevas autoridades, marcando el inicio del período 2026-2031. El evento constituyó un momento profundamente simbólico para la institución, al representar no solo un relevo administrativo, sino también la reafirmación de un proyecto académico y social sustentado en la ética, el diálogo y la transformación colectiva.

En el acto asumieron funciones Rodrigo Mendieta, como rector de la Universidad de Cuenca; Eulalia Calle, como vicerrectora académica; y Lourdes Huiracocha, como vicerrectora de Investigación. Las nuevas autoridades liderarán la gestión institucional durante el período 2026-2031, con el compromiso de fortalecer el rol histórico de la universidad y proyectarla frente a los desafíos contemporáneos de la educación superior.

Durante su intervención, el rector Rodrigo Mendieta señaló que la educación es la herramienta más poderosa de transformación social y que la universidad cumple el rol de brújula de los pueblos. Reafirmó que investigar, enseñar y vincular no son tareas aisladas, sino funciones sustantivas que deben articularse para poner el conocimiento al servicio de la comunidad, con ciencia y conciencia.

Rector electo, Rodrigo Mendieta. 

Destacó que la Universidad de Cuenca no es una academia más, sino un espacio donde convergen el pensamiento crítico, la diversidad y el compromiso con el país. En este marco, anunció como ejes prioritarios de su gestión el fortalecimiento de la infraestructura física y digital, la optimización de la capacidad instalada, la incorporación de tecnología para la innovación y la transferencia del conocimiento, así como la transparencia como práctica cotidiana del gobierno universitario. Reiteró, además, el compromiso con la residencia universitaria como una acción de justicia y dignidad para el estudiantado proveniente de otras localidades.

Por su parte, la vicerrectora académica Eulalia Calle enfatizó que la comunidad universitaria ha recibido un legado histórico que debe ser honrado, cuidado y proyectado hacia el futuro. Señaló que reconocer el pasado no implica anclarse en él, sino asumir los desafíos actuales de la educación superior, revisando paradigmas tradicionales y avanzando hacia una formación centrada en aprendizajes significativos, pensamiento crítico y desarrollo cognitivo permanente.

Calle subrayó la necesidad de modernizar la oferta académica, fortalecer la vinculación con la sociedad, el sector productivo y la cooperación internacional, así como consolidar redes con universidades de prestigio mundial. Asimismo, destacó la importancia de humanizar la academia, formar profesionales integrales y articular la educación con las necesidades reales del entorno social y laboral.

En el ámbito de la investigación, la vicerrectora Lourdes Huiracocha señaló que la nueva gestión asume la administración universitaria como una construcción colectiva, ética y responsable, orientada a consolidar a la Universidad de Cuenca como un motor genuino de transformación social. Reafirmó su convicción en un liderazgo basado en la empatía, la firmeza y la escucha activa, que rompe esquemas no desde la imposición, sino desde los argumentos, la evidencia y el ejemplo.

Huiracocha destacó el valor del trabajo en equipo, la transparencia, la alta formación académica y el compromiso de docentes investigadores, personal administrativo y trabajadores, a quienes reconoció como el sustento cotidiano de la gestión universitaria.

La Universidad de Cuenca inicia así una nueva etapa, en la que el cambio se asume como una tarea colectiva orientada a fortalecer la docencia, impulsar una investigación pertinente y de calidad, consolidar una gestión transparente y eficiente, y profundizar la vinculación con la sociedad, reafirmando el carácter público, autónomo y crítico de la institución.