Cápsula |¿Por qué es indispensable conservar la biodiversidad?, ¿de especies invisibles, por ejemplo?

La biodiversidad (o diversidad de formas de vida) es un recurso natural no renovable, una vez que una especie se extingue, es prácticamente imposible volverla a recuperar.

Autor: Pablo Patricio Jara Torres

 

 

Páramos de El Ángel. El suelo, es decir, el horizonte oscuro, contiene humus, creado por especies invisibles;

cada cm requiere aprox. 300 años para formarse y cada g puede tener cerca de mil millones de organismos vivos. P. Jara

 

La biodiversidad (o diversidad de formas de vida) es un recurso natural no renovable, una vez que una especie se extingue, es prácticamente imposible volverla a recuperar. Además, la pérdida de especies tiene consecuencias graves sobre el funcionamiento, la productividad (incremento de biomasa anual) y la estabilidad de los ecosistemas.

Es fundamental mantener la biodiversidad del planeta, pues conocemos que las especies forman parte de la estructura que permite que ocurran los ciclos de materia, energía y agua, que sostienen la vida de los ecosistemas, y conocemos también, que la vida humana depende de los bienes y servicios que brindan esos ecosistemas.

Cada especie tiene una misión que cumplir en la vida, y esta misión, independientemente de sus particularidades, siempre contribuye al bienestar del ecosistema, es decir, al beneficio de toda la comunidad de organismos. 

Por ejemplo, las especies de microorganismos edáficos (invisibles al ojo humano, de las cuales se conoce muy poco sobre su identidad), entre otras cosas, se encargan de los procesos de descomposición de necromasa (biomasa muerta), mineralización de nutrientes (para que puedan ser absorbidos por las plantas) y formación de humus (conocido también como materia orgánica del suelo), una sustancia de aspecto oscuro que permite al ecosistema proveer los servicios ambientales de retención de agua, conservación de nutrientes, control de erosión y almacenamiento de carbono.

Si se extinguieran las especies de microorganismos del suelo, está muy claro que los ciclos de vida serían interrumpidos, no circularía la materia y energía, no se acumularía humus y, por lo tanto, los ecosistemas del planeta, en poco tiempo, disminuirían completamente su productividad, dejarían de prestar bienes y servicios, y morirían junto con todas las especies (incluido Homo sapiens), quedando un escenario muy similar al planeta Marte.

 

Vehículo explorador 'Phoenix' en el planeta Marte. La superficie del planeta rojo está formada por materia inerte, no se ha encontrado suelo, microorganismos, ni otras formas de vida. 

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Aunque el ejemplo anterior parece bastante extremo, la realidad de hoy es que, en muchísimas zonas perturbadas de varios ecosistemas del mundo, ya se registran grandes pérdidas y alteraciones en la biodiversidad de microorganismos edáficos y en la materia orgánica del suelo, junto con la disminución de la productividad y de la capacidad de proveer bienes y servicios ambientales, situación que afecta de manera negativa y severa las condiciones de vida de millones de personas.

A pesar de que para la existencia de la vida humana es indispensable la conservación de la biodiversidad, esta no es la única razón válida por la que es importante evitar la extinción de las otras especies de organismos vivos. 

 

Pan en descomposición. No es posible ver directamente a un microorganismo, sin embargo, es posible ver el aspecto de las colonias que se forman sobre los sustratos en descomposición. 

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Si en verdad somos conscientes de que cada especie es el resultado de un proceso de adaptación, lucha y sobrevivencia de miles de millones de años de evolución, tal vez, nuestra actitud cambie y entenderíamos que no tenemos el derecho de alterar gravemente las condiciones ambientales y quitar, de esta manera, la oportunidad de existir, a las otras formas de vida que cohabitan con nosotros. 

¿Debemos quedarnos con los brazos cruzados, contemplando con total indiferencia cómo se pierden los ecosistemas y sus especies? … “El desierto avanza; ¡ay del que en su alma alberga desiertos!”

Sobre el autor : 

Docente Investigador, Carrera de Ingeniería Ambiental, Centro de Estudios Ambientales y Departamento de Química Aplicada y Sistemas de Producción, Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Cuenca.

Interés principal: biodiversidad, biogeoquímica y restauración ecológica.

 

 

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